Publicado originalmente en la Revista Potemkin, 26 de septiembre de 2015.
Esta historia transforma la vida de Jimmy MacDonald, pero lo cierto es que le podría haber pasado a cualquier ciudadano estadounidense de la época (décadas 30 – 40 del s. XX), y me atrevería a decir, y hasta hoy en día. Después del éxito de El gran McGinty (1940), Preston Sturges vuelve a demostrar su talento para la comedia, y subraya la figura del director-escritor (o director-guionista).
Navidades en Julio (1940) nos habla principalmente de la felicidad como consecuencia del dinero, el éxito ligado al dinero, siendo este uno de los pilares temáticos de la filmografía de Sturges. Tirando de este hilo, encontramos otros subtemas ligados al primero, como la falsa adulación de la gente hacia alguien que triunfa. Sturges también nos habla de esos cambios radicales que se dan en la vida de uno y transforman el rumbo de las cosas para siempre: sin haberlo previsto la existencia de Jimmy MacDonald permuta por completo con su “victoria” en el concurso de eslóganes de la gran empresa cafetera Maxford. Sin salirnos de este tema, nos encontramos con una perlita hacia la mitad de la película, Jimmy habla de esa mágica “sensación” de cuando le cambia la vida a uno de forma tan repentina, y es lo que nos muestra Sturges en casi la totalidad del film, el inesperado sueño que están viviendo el protagonista y su pareja (ver la imagen del principio).
Uno de los aciertos más grandes de Navidades en Julio es la evolución que vive el personaje principal, el Jimmy MacDonald soñador que vemos al comienzo de esta obra, no es el mismo que aparece al final; la experiencia que sufre le hace posar los pies en la Tierra y madurar. Este arco de transformación del protagonista desvela el gran talento de Sturges para la escritura de guiones.
Preston realizó el mejor cine que podía haber hecho en la época en la que desarrolló su obra, durante la Segunda Guerra Mundial y su posguerra; la comedia era muy necesaria en aquellos tiempos y este la ejercía con tanta maestría que se permitía el lujo, tal y como lo hace en Navidades en Julio, de hacer guiños a personajes históricos como Hitler o Mussolini en plena Guerra Mundial. Y es que aunque disfrazado en tono de comedia, de lo que realmente nos habla Sturges en sus películas es de lo simple y básica que es la mentalidad del ciudadano estadounidense, vigente hasta hoy en día.
