Dragon Ball Super, ¿Fracaso o acierto?

Imagen de Dragon Ball Super: Goku y sus amigos, de pie en grupo sobre un fondo de cielo y mar.

Publicado originalmente en la Revista Potemkin (número 4), 7 de octubre de 2015.

La historia continúa tras 19 años de estancamiento.

Sin lugar a dudas era el evento anime (versiones animadas de los mangas) del año, en Japón era casi un evento nacional, en todo el planeta se esperaba su regreso y finalmente el 5 de julio a las 9 horas de la mañana apareció en el canal Fuji Tv (horario japonés) Dragon Ball Super, la secuela que sigue a Dragon Ball Z. El relato comienza pocos meses después de la victoria sobre Majin Boo, y esta vez parece que el peligro que acecha a la Tierra es aún mayor. Nuestro enemigo es esta vez nada más ni nada menos que el Dios de la destrucción Beerus, el cual ante su presencia hasta el orgulloso Vegeta esconde el rabo entre las piernas. Esta es la segunda vez que se propone una continuación a la historia que concluye en Dragon Ball Z (de ahora en adelante DBZ), la primera fue Dragon Ball GT que no llegó a convencer y que ahora queda fuera de la cronología oficial, pero ese anime no contó con el ingenio y la imaginación de Akira Toriyama (autor del universo Dragón Ball), sin embargo Dragon Ball Super (a partir de ahora DBS) sí, y este era el hecho que mantuvo a los seguidores de Goku antes del estreno con esperanza e ilusión.

Tras aparecer por la pequeña pantalla el público no parece satisfecho, es más, se muestra indignado ante esta nueva entrega, se llegó hasta el extremo de realizar una recogida de firmas para protestar contra la mala calidad de los dibujos. Después de haberse emitido algunos episodios, los foros y las redes sociales fueron el escenario donde se dio lugar el masivo descontento, tanto en Japón como en el resto del globo, y siendo sincero, razones había para estarlo. DBS supuso una bajada considerable en el nivel del anime en muchos aspectos; en este artículo analizaremos el por qué de este desagrado, y si existen posibilidades de que mejore el rumbo de esta nueva serie.

Lo primero de todo es ver el motivo de este supuesto fracaso, y podemos encontrar algunos cuantos. Primero, la baja calidad de los dibujos; desde el primero episodio se podía entrever un escaso esmero por lograr un buen resultado, pero aparecido el quinto episodio, el drama era aún más horrible, Goku parecía diseñado por un niño de nueve años; esto generó una ola de protestas por internet, hasta los internautas subían a las redes esbozos del saiyan realizados con el software Paint; otra cosa que no gustó es que Vegeta en un momento mientras intentaba luchar contra Beerus, aparece con dos manos izquierdas, con los pulgares girados hacia la derecha. Esto se podría explicar, aunque con un anime del calibre de Dragon Ball no hay peros que valgan, con la crisis de los estudios de animación en Japón, gran parte de los animadores son freelance y subsisten con bajos sueldos; pero claro, esto es mera suposición. Se puede decir que mejoraron los dibujos tras la ola de protestas, pero siguen sin estar a la altura.

Imagen promocional de Dragon Ball Super: Goku en primer plano con el brazo extendido, rodeado de Vegeta, Trunks, Goten, Beerus y Whis sobre un fondo azul.

Otra razón que provoca este disgusto colectivo y esta me parece aún más grave que la anterior es: el argumento de esta primera saga es casi el mismo que la película Dragon Ball Z: La batalla de los Dioses, y el de la segunda será casi igual que el film Dragon Ball Z: La resurrección de Freezer. Esto me hace pensar dos cosas: o bien al señor Toriyama se le acabaron las cartas y su imaginación que tanto cautivo antaño ahora está más que gastada, o bien y espero que así sea, está allanando el terreno y preparando el relato para algo más original y emocionante. Todos los fanes de las aventuras de Goku, y aquí me incluyo yo, tenemos una especie de fe ciega en Akira, y sabemos que no es propio de él que las cosas se den así, es por eso que mantenemos siempre la esperanza. Sin salirnos de este tema, a los largo de estos primeros capítulos, hemos visto que se estira la historia más de la cuenta, cosas que se cuentan en 3 episodios se podrían hacer en uno; aunque esto ya se vio en alguna que otra ocasión en DBZ y es una práctica bastante común en los animes.

Existen algunas diferencia entre Dragon Ball Super y Dragon Ball Z, lo cual en algunos aspectos está bien pero en otros no tanto. Hay un hecho que me desconcierta pero que tampoco me molesta del todo, vemos por primera vez a Vegeta humillado y con su dignidad por los suelos, y esto choca ya que este es uno de los personajes con más orgullo y mal genio de la serie; también vemos a este pasar miedo, pero un miedo tan verdadero que hasta lo podemos casi sentir en primera persona; y asimismo presenciamos me atrevería a decir por primera vez, una muestra de cariño por parte de Vegeta hacia su mujer Bulma, es cuando esta le propina una bofetada a Beerus y este se la devuelve aún más fuerte, esto dispara la furia del príncipe de los Saiyans y le hace atacar con todas sus fuerzas, en vano. Esto en verdad me gusta porque supone una vuelta de tuerca, un esfuerzo por darle más profundidad a los personajes, que nunca está de más. Otra diferencia entre estos animes es que en DBS el enemigo aparece demasiado temprano, lo vemos en los primeros episodios y esto hace que la primera saga dure once o doce capítulos; esta tendencia puede funcionar si a partir de ahora la segunda y las siguientes sagas duren más, si no no dudo de que hagan otra recogida de firmas.

Una tendencia que comenzó en Dragon Ball Z y que ahora se está exagerando mucho es que, los adversarios son cada vez más y más fuertes y también Goku, entonces yo me pregunto ¿hasta donde vamos a llegar? Y en consecuencia de esto los guerreros terrícolas como Yamcha, Krillin o Ten Shin Han se quedan al final de la cola, y ahora en DBS parece que el namekiano Piccolo también, y me da a mi que Vegeta y Gohan están entrando a esta lista poco o poco, lo cual me da mucha pena. Tirando de este hilo, otro hecho que no para de sorprenderme es que, se sigue ampliando la paleta de las divinidades, no sólo tenemos a un Dios de la destrucción, sino que hasta el propio Goku se convierte en un Dios, el Super Saiyajin God; no habíamos visto tantas deidades desde la Grecia y la Roma clásicas.

Deseo finalizar este texto con una conclusión, a pesar de haber escrito todo esto pienso que aún es temprano para juzgar la serie en su totalidad, es cierto que podía haber comenzado con mejor pie, pero esa fe ciega en Toriyama de la que les hablé antes me hace pensar que Dragon Ball Super todavía no ha mostrado su verdadero potencial; así que seamos pacientes y esperemos a ver como se desarrolla el anime. Porque si la mente de Akira pudo crear Dragon Ball y Dragon Ball Z, no dudo en que hará de Dragon Ball Super una serie que se quede grabada en nuestras memorias para siempre.

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