Nada mejor que dedicarse un poco de tiempo a si mismo tras un largo y agradable día de trabajo. Hoy he sido el asistente de dos grandes fotógrafos, Christophe Goyer y Godefroy Hardy; no sólo buenos fotógrafos sino también buenas personas. Nada mejor que estar en el terreno para aprender.
Tras llegar a casa (después de un agradable paseo), la compañía de los ricos puritos Panter (como los que fumaba mi padre), dos copas de vino rosado francés, la voz y la poesía de Joaquín Sabina, las fotografías y la vida en imágenes de Alberto García-Alix; y sobretodo, mi cámara fotográfica, mi Gaïa, la que me acompaña casi siempre, la que llora conmigo, la que ríe conmigo.
Hoy ha sido un bonito día, sí, lo ha sido. Gracias a tí también petite fleur, por compartir tus noches, por escucharme, por guiarme. Hoy recordé fuertemente nuestro martes de la poesía.
