El humo sale de mi pipa dibujando extrañas formas en el vacío de la habitación, mientras el jazz y los transeúntes de la calle observan perplejos el pequeño mundo que he creado entre estas cuatro paredes. Me despierto inconscientemente en este sábado y sacudo los sueños de mi pelo. Anoche olvidé la luz encendida (le luci di natale), fruto de un descuido debido quizás a alguna que otra copa de vino.
Me despierto y me digo a mi mismo que hoy será un día tranquilo, un día bonito.
¿Crees . . . . . . . . en el futuro?
Creo en la gente, en la olvidada bondad de las personas. Sí, todavía creo, todavía confío. Ella le llama a esto «Hope». Hope no es una canción compuesta por tres chicos británicos. Es la fé perdida en la hospitalidad del ser humano.
Ella diría:
«Días donde el tiempo vuela…
donde no cabe pensar,
dónde sólo cabe hacer».
Y yo le respondo, nena…
¡esta es la oda al humano!
(eeeeet oui!)
Saâd Jebbour
(imágenes realizadas en Madrid durante la primavera y las primeras semanas del verano del año 2012, días donde el Sol no sólo brillaba en el cielo, sino también en mi corazón)
Resulta complicado resumir un viaje tan especial, aunque sólo fue una semana, cundió como si de un mes se tratara. Diremos como pincelada general, que esta travesía estuvo envuelta en una nube de color añil, en la que con el paso de los días nos vimos inmersos en ella. Aquella pequeña ciudad llamada Assilah fue para nosotros un respiro que llegó cuando lo necesitábamos.
Envueltos en un calor sofocante protagonista de aquél mes de Agosto, pasamos de ser unos simples turistas a ser auténticos habitantes del lugar. Nos sentíamos en nuestro hogar (!qué hogar tan divino!); fueron días de paz, aprendizaje y “doblevivir”. No estábamos solos (que no era poco), contábamos con la presencia de nuestros buenos amigos: las cámaras fotográficas, los pinceles y la ilusión.
Assilah, puertas del añil constituye un pequeño testimonio de aquel paseo en nube, una serie de fotografías que muestran nuestra Assilah, tal y como la ven nuestros ojos. En este paseo se hallan algunas imágenes tomadas en la ciudad de Chaouen, donde el añil es también protagonista.
Creemos que la cámara no hace al fotógrafo, sino sus ojos y su forma de percibir el mundo; partiendo de esto, hemos construido nuestra primera casa, Assilah, puertas del añil.
Y ahora, le dejamos la palabra a nuestras fotografías.
Fátima y Saâd
9aweedAbre la puerta del añilAfric anoAl-SheikhAñilAquel taxi que olía a cuadraÁrbol de las relacionesArpaAtlánticoAuténtica y genuinaCelebraciónCuca CulaDecadencia AssileñaDr. DromedarioEl cafetín de los sabiosEl chuteEl descansoEl EspigónEl Lucero de la MedinaEl resto de atardeceres juntosElija Henna FatemaEntre ellasEran tres luciérnagasEs hora de regresar a casaEsto no es CubaEstocadaEx puestoFaIlusiónImpaciente por crecerJebliLa compañía supera a la comidaLa madrugadaLa RisueñaLa subidaLa veladaLa voz de la concienciaL’envolée arabeLos tejados del añilLos trapos sucios se lavan en casaMargaritoMe quito el sombreroMiguel ¿qué haces en Chaouen?Muñeco de nieveMusa de los vagabundosNación JebliNo, no está en ventaOda al HumanoPalabras en la nochePaseo¡Qué hogar tan divino!RetiradaSomewhere over the rainbowTendidos los coloresTrabajando hasta el albaVan Gogh sigue con vidaVerdeVolarYallahZoqueando
La primera pregunta que nos debemos hacer es ¿podrá la crisis con nosotros?, tras asistir a este evento la respuesta es clara, ¡NO! Social&Social es una plataforma integrada por entidades como: DiotOcio, TEGI – Medios de Comunicación Social, Comproyecto, IOS Projects, tgl, Nittúa y Noticias Positivas; esta plataforma pretende ser un punto de encuentro entre diversos organismos con el fin de proponer y difundir alternativas útiles para una sociedad afectada por la actual crisis económica.
El evento se celebró el pasado 11 de enero en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). La presentación fue llevada a cabo por Lucila Rodríguez-Alarcón, directora del proyecto de comunicación sostenible Universo Vivo y una de las encargadas del blog 3500 millones del periódico El País. La primera ponencia fue llevada a cabo por Juan Cruz , fundador de Diot y principal impulsor del Optimismo emocionalmente inteligente.
Le siguió Gabriel B. Venegas que nos presentó su proyecto TEGI – Medios de Comunicación Social, una empresa social que comenzó siendo una revista y que gracias al esfuerzo y la perseverancia posee ahora una emisora radio online, un sello discográfico – TEGIRecords-, y una editorial social. Cristian Hormazábal, miembro de la empresa IOS Projects, tomó el relevo y nos iluminó con su «economía de valores». El foco de este concepto se centra en que se puede llevar adelante un proyecto sin apenas dinero, pero sí con otros recursos que no son monetarios.
Miguel Ángel Martín Crespo, emprendedor social y consejero delegado de Comproyecto.com, innova con una nueva concepción: «crowdeverything». A diferencia del «crowdfunding», este nuevo concepto no se centra sólo en las donaciones colectivas, sino en cualquier tipo de recurso que pueda ser útil para llevar a cabo un proyecto. Juan José Villalón -de la UNED– y Núria González – de la plataforma Nittúa-, presentan juntos una nueva posición dentro del mundo empresarial: el trabajador acompañante, figura encargada de mejorar la inserción laboral de personas con riesgo de exclusión social.
Raúl Contreras nos habló de otro proyecto importante de Nittúa: Okonomía, una escuela popular de economía que tiene como objetivo formar a los ciudadanos en este campo, concienciarles del sistema económico en el que estamos viviendo. El último ponente fue Graham Forrest, que nos habló de tgl, proyecto que pretende despertar a los ciudadanos a través de la economía social, la educación y los medios de comunicación.
Tras estas enriquecedoras ponencias se procedió a la segunda parte, más interactiva e individual. Los asistentes al evento tuvieron la oportunidad de conversar con los ponentes. A lo largo del evento hubo muchas intervenciones por parte del público, se han escuchado ideas muy interesantes desde las butacas rojas del Salón de Actos, ideas como la «Liga de los Optimistas».
Espero que Social&Social pueda ayudar y concienciar a la gente de todos los recursos y posibilidades que tenemos a nuestro alcance, hacerles ver que el dinero no es tan necesario para iniciar un proyecto, animarles a emprender, y sobretodo, llenar sus corazones de ilusión y optimismo.
Personalmente, agradezco cálidamente a nuestro amigo Juan Cruz, por ofrezcerme la posibilidad de asistir y llevar a cabo mi labor fotográfica en este evento. Y ahora, le dejo la palabra a mis fotografías, ellas sabrán expresar mejor lo que fue el primer evento de Social&Social, Economía para la gente. ¡Disfruten! 😉
Deseo sentir tu aroma en medio de la ciudad, que las esponjosas luces de la media noche sean los testigos del ahora, testigos del momento.
Momento en el que tus ojos se humidifican, tus labios se abrillantan, y tu piel se suaviza.
Desearía ser la mano, la mano que viaja por la autopista de tu cuerpo. Anhelo descubrir aquel mundo sin necesidad de mapas, sin horizonte a la vista y con el norte bien perdido.
Quiero ser el afortunado, el afortunado que comparte tus días, el que te despierta por las mañanas, el que te mira despeinada.
Vamos nena, olvida lo que queda atrás. Convierte este momento en un santuario. Caminemos al borde de la acera, escuchemos el ruido de los autos, pisemos los charcos que nos deja la gentil lluvia.
«En esta soleada tarde decidí sacudir mi pelo, fundirme en el sueño, y alejarme de la espiral.
Degusté a todos los inquilinos que habitan en mi caja de pastillas. La del martes y el lunes no me convenció, me quedo con la del miércoles.
Una orgía cromática fue el motivo de estas dos últimas décadas. Lentamente se va cerrando el abanico, y se van abriendo las flores ocultas.
Buceo a través de las farolas urbanas con una venda cubriéndome el rostro intentando alcanzar al huidizo guante. Una prenda que no se ajusta a mi virgen cuerpo.
Todos los quiosqueros me conocen, saben reconocer a un buen cliente. El que busca desesperadamente su cajetilla de tabaco, la que le permitirá calmar sus ansias.
También me reconocen las del supermercado. Todas las noches antes de cerrar, mi botella de vino tinto barato recorre la alfombra negra pasando por los suaves y dulces manos de la cajera.
En la húmeda y fría calle me encuentro con alguien. Buenas noches señorita, le digo. Hay una maravillosa luna protagonizando esta estrellada noche. ¿me acompaña usted en este silencioso baile?»